
La vivienda unifamiliar, distribuida en tres plantas, ha sido diseñada para una familia que valora la funcionalidad sin renunciar a la estética. La distribución optimiza el uso de cada espacio, generando ambientes cómodos, luminosos y adaptados a las necesidades de la vida diaria. La conexión entre las distintas áreas favorece una experiencia de uso fluida y acogedora.
La relación entre interior y exterior es uno de los elementos clave del proyecto. La continuidad del pavimento en ambas zonas refuerza la integración visual de los espacios, ampliando la percepción de amplitud y favoreciendo el disfrute de las áreas exteriores como una extensión natural de la vivienda. Esta solución aporta coherencia y unidad al conjunto arquitectónico.
La propuesta se completa con una paleta cromática en tonos cálidos que transmite confort y elegancia. Los materiales, texturas e iluminación han sido cuidadosamente seleccionados para crear atmósferas acogedoras y equilibradas. El diseño lumínico realza la arquitectura y permite adaptar cada espacio a diferentes usos y momentos del día.


















































